La ONU lanza una campaña de reforestación dirigida a todo el mundo

1000 millones de árboles para 2007

Que los responsables municipales – Virginia Muré- tome nota para la próxima campaña de reforestación de nuestro escaso patrimonio arbóreo y por supuesto que nos diga cuantos de los árboles plantados sobreviven realmente, una tarea pendiente.
Los ciudadanos de Badalona no hemos de dejar solos a esos responsables y apretarles para que cada año el numero de plantados sea mayor y se otorguen unas mayores garantías de supervivencia. La Festa del Bosc no debe quedar sólo en eso, debe ser una apuesta seria de repoblación a la que hay que implicar el mayor número de ciudadanos posible.

Por otro lado, estaría bien que el ayuntamiento decidiera sumarse a la iniciativa y llegar a los 10.000 arboles plantados en lugar de los 2.000 del año pasado.

NOTICIA

Para remediar la deforestación sufrida por la Tierra en la última década haría falta plantar 14.000 millones árboles al año durante los próximos 10 años y cubrir con ellos el equivalente a dos veces la superficie de España.


El Programa de Medio Ambiente de la ONU (PNUMA) ha decidido empezar la tarea marcándose un objetivo más modesto, aunque también enorme: plantar al menos 1.000 millones de árboles en 2007.
La impulsora de la iniciativa es la ecologista keniata Wangari Maathai, premio Nobel de la Paz en 2004, cuya fundación ha plantado más de 30 millones de árboles en 12 países africanos durante las últimas tres décadas.

A través de una página web (www.unep.org/billiontreecampaign), el organismo invita a particulares, todo tipo de organizaciones, empresas y Administraciones públicas a sumarse a la iniciativa. Lo único que ha de hacer cualquiera de ellos es entrar en la web y especificar su compromiso: cuántos árboles plantarán, dónde, cuándo y la especie -se recomienda, por supuesto, que sean autóctonas o adecuadas al medio. Y después, claro, cumplir la promesa;
la UNEP verificará que las plantas sobreviven.
De momento, se han plantado únicamente dos de los más de 155 millones que se han prometido ya, según señalaba ayer el contador que preside la parte derecha de la web de la campaña. Entre las promesas, una de las últimas la ha hecho la comunidad de Internet Treenation.com, con sede en Barcelona, que se ha propuesto plantar ocho millones de árboles en el desierto del Sáhara. También se ha comprometido otras asociación, Armenia Tree Project, a que haya 500.000 árboles más en el territorio armenio al final de este años.
La deforestación es una de las principales causas del cambio climático, cuyas evidencias son cada vez más indiscutibles. El efecto de la pérdida de vegetación es equivalente a casi el 20% de las emisiones debidas a la quema de combustibles fósiles. Por eso, el Protocolo de Kioto reclama específicamente la conservación de los bosques. “Con esta campaña queremos mandar un mensaje muy claro a los poderes políticos de todo el mundo de que el tiempo de esperar y ver se ha agotado, que la lucha contra el cambio climático puede empezar por 1.000 millones de pequeños pero significativos actos”, explica Achim Steiner, director ejecutivo de UNEP.
Pero no sólo se trata del cambio climático: “Cuando plantamos árboles, plantamos las semillas de la paz y de la esperanza”, ha dicho la premio Nobel de la Paz Wangari Maathai. La UNEP cuenta cómo surgió idea de la campaña con una anécdota al más puro estilo evangélico. El representante de un grupo estadounidense le dijo a Maathi que pensaban plantar un millón de árboles. “Eso está muy bien”, respondió ella, “pero lo que realmente necesitamos es plantar 1.000 millones”.
En 1977, Wangari Maathai fundó el Movimiento Cinturón Verde (Green Belt Movement) en Kenia. Desde entonces, cerca de 900.000 mujeres de zonas rurales han trabajado en la conservación y la lucha contra la deforestación a través de esta iniciativa que se ha contagiado a los países vecinos. Maathi, la primera africana que recibió el Nobel de la Paz, se dio cuenta enseguida de que la degradación ambiental y la pobreza van tomadas de la mano, para empezar, por la falta de agua potable que provoca.
Así, entre las recomendaciones que ofrece la web de la campaña, se señala una serie de zonas prioritarias para la reforestación. La primera se dirige a los países de sur, no sólo porque en esa zona geográfica se concentra gran parte de la pobreza mundial, sino porque tienen condiciones más favorables para el crecimiento de los árboles.


Ver noticia en elpais.

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